Teatro La
Candelaria
El Teatro
la Candelaria fue fundado en 1966 por un grupo de artistas entre ellos Patricia
Ariza, Fernando Mendoza, francisco
Martínez y Santiago García, grandes
actores y representantes de nuestro país ante el mundo. La Candelaria es
reconocido hoy en día por el serio trabajo que reflejan sus obras, por ser un
teatro alternativo que no representa lo estatal, sino que ha creado en el
transcurso de su historio obras que invitan a la reflexión, al pensamiento
crítico y recordar la historia.
¿Cuál ha sido el apoyo
del estado al teatro en Colombia, aparte de la colaboración del Festival
Iberoamericano de Teatro?
Es festival Iberoamericano es un esfuerzo de tipo
empresarial pero es un teatro de espectáculo , diferente al del teatro la
Candelaria que no es de lentejuelas,
sino un teatro de pensarse el país, de reflexionar; uno puede tener mucha
capacidad de asombro pero venir al teatro la Candelaria exige mucho más que
capacidad de asombro, es dejarse hacer preguntas. En este sentido, hay más
renuencia del estado al apoyar este tipo de teatro porque no les va a traer
mucho público y reconocimiento internacional. Si no tienes un producto parecido
a No seré feliz pero tengo marido o este tipo de obras, los medios no se
sienten interesados, hay un sector de la cultura que es visto por encima del
hombro.
De hecho, la
alcaldía local muy poco se interesa en este tesoro que tiene acá, no me refiero
solo a nosotros sino a un montón de teatros históricos que están ubicados en la
localidad. Hay virtudes que no son reconocidas; esta localidad solo la
reconocen como histórica por las casas coloniales, los monumentos pero no la
reconocen tanto como artística, aquí hay muchos teatros independientes. Esta es
la primera sala de teatro independiente
de Colombia que se fundó, otras fueron fundadas pero no permanecieron.
Aparte del teatro alternativo, ¿qué otros elementos dan
identidad a este teatro que lo diferencia de los teatros de este esta localidad?
Lo que da la identidad es la capacidad de mirarse al
espejo. Tenemos varios principios, uno de ellos es que el arte que no es
crítico no es arte. Más que mirara los problemas del ser humano es mirar al ser
humano que habita el país. Este teatro va siempre a la humanidad, a los
problemas, a los dolores, la vergüenza, el narcotráfico, no desde un punto
mafioso, esto no es los Tres Caínes, sino la idea es mostrar que este pueblo pretende presentarse como muy
fuerte por medio de las armas pero con una debilidad en el fondo. Uno no puede
hacer un teatro global sin tener en cuenta lo local.
¿En qué ayuda el teatro a cambiar los problemas
socioculturales de nuestro país desde su perspectiva?
El teatro y el arte pueden ayudar mucho porque van hacia el
interior de las personas, hacia la cultura, los sentimientos y les transforman
la realidad, hay teatro muy comercial
que es el que los medios de comunicación promueven pero el teatro de arte que
va al corazón y transforma es este.
¿Qué fortaleza tiene el teatro la Candelaria que no haya
en el teatro de otros países?
El teatro en otros países es parte de la vida cotidiana
de la gente, por ejemplo, Buenos Aires tiene 500 salas independientes de teatro
donde la gente tiene la capacidad de
crear sin estar rogándole al estado que le ayude, sino que el estado asume que
el teatro es un espacio democrático donde los países pueden demostrar su
identidad. Esa independencia en es el teatro es muy importante, no hay nada más
triste para un artista que depender de
la ayuda del estado. Yo diría que en otros países, en Europa, en Broodway, en
Londres, hay un mayor movimiento teatral, sin embargo el teatro de la
Candelaria se ha logrado posicionar muy fuerte en américa latina en especial
por el trabajo de producción colectiva y el trabajo en dramaturgia del Maestro
Santiago García.
¿Qué público visita con mayor afluencia el teatro? Y con
base en esta pregunta ¿se ha estado perdiendo el gusto de los jóvenes por las
obras?
El público que ha venido acá es muy asiduo, un público de
venir aquí muy seguido y traer a la familia. Esta temporada que tuvimos hubo
mucha afluencia de público joven lo que indica que las nuevas generaciones
están ávidas de pensarse el país y con
las redes sociales hay un deseo por tener una opinión, que es justamente lo
que el teatro estimula en los jóvenes.
La juventud y el público en general que visita la Candelaria busca ser parte de
la construcción de la opinión pública y no ser una masa de personas que va a un
teatro a morirse de la risa
¿Están interesados los extranjeros en teatro que se hace
en la Candelaria?
Claro que sí, la tradición teatrera de Latinoamérica ha
tenido un sentido de comunidad grandísimo. Para la gente ser de un teatro de
otro país y venir acá es un sentido de
fraternidad muy fuerte es especial con este tipo de teatro que es un teatro
alternativo. Nosotros frecuentemente recibimos mensajes de teatreros de
argentina que saben quién es Santiago García, han comprado sus textos. El
teatro alternativo que nosotros
realizamos ha servido para la
construcción de teatros en américa latina, en Europa, entonces, cuando se hace
el festival de teatro alternativo, llegan grupos de Finlandia, Holanda,
Latinoamérica y china.
El dato. La
casa en donde actualmente funciona el teatro La Candelaria fue comprada por un
grupo de actores a la familia Cano por 300 mil pesos. Empezó con 30 sillas y
actualmente tiene capacidad para 211 personas.